Conarium

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Disponible en PC desde 6 de junio de 2017, Conarium ahora también llega a las consolas. El título desarrollado por Zoetrope Interactive y publicado por Iceberg Interactive es uno de los muchos intentos (como el reciente Call of Cthulhu), por parte de la industria del juego, de transponer el horror que surge de la literatura del escritor estadounidense H.P. Lovecraft.

El resultado no siempre ha sido el mejor, ahora vamos a averiguar si Conarium ha tenido éxito en su intento. La obra que más inspira el videojuego que vamos a analizar es The Mountains of Madness, publicada en 1936.

Conarium – La expedición perdida

Somos Frank Gilman, nos despertamos en una habitación oscura, iluminada sólo por un extraño dispositivo esférico en medio de la mesa que emite rayos eléctricos, al brazo llevamos una especie de guante del que ignoramos las funcionalidades. No recordamos mucho y nuestras cabezas están en peligro de estallar debido a los terribles sonidos que retumban dentro de nosotros.

Decidimos salir de la habitación, pero no encontramos un alma viva, nadie que pueda aclarar nuestras ideas. Nuestro primer objetivo es restaurar la corriente eléctrica desde el panel auxiliar situado fuera de la estructura. Fuera de la tormenta de nieve nos dificulta movernos, pero después de que hemos conseguido devolver la luz a la base, volvemos a entrar con más dudas.

Explorando las salas, leyendo notas y notas, se nos recuerda que estamos en Upuaut, una base en la Antártida, y que somos miembros de una expedición dirigida por el Dr. Faust. Nuestra misión es encontrar rastros de una civilización antigua, no de este mundo. Como Frank Gilman, depende de nosotros reconstruir las piezas de la historia, averiguar qué les pasó a los otros científicos y recordar nuestro papel en todo esto.


Gameplay y aspectos técnicos

Conarium es una película de terror subjetiva en la que se da un amplio espacio a la exploración de entornos y a la resolución de puzzles más o menos complejos. Los comandos nos permiten interactuar con los objetos, que pueden ser rotados para tener una idea más clara, encender y apagar la linterna, acceder al inventario y abrir el diario en el que se guardarán todos los documentos encontrados durante la historia.

Cuando se trata de horror subjetivo inspirado o tomado de las obras de Lovecraft, no puedes evitar hacer una breve referencia a Amnesia. Bueno, podemos decir que Conarium es más similar, en la progresión del juego, al segundo capítulo de la serie, A Machine for Pigs, desarrollado por The Chinese Room, que al capítulo inicial, The Dark Descent, desarrollado por Frictional Games.

Nos encontramos, de hecho, ante el siguiente paso de un simulador de marcha, un juego que nos pedirá que avancemos en nuestra investigación sin preocuparnos de tener que dosificar nuestros recursos o abandonar una zona oscura lo antes posible. Desde este punto de vista el juego es bastante lineal en su exploración, pero los puzzles ofrecen una muy buena “distracción”. Los puzzles clásicos “find object / use object” no son especialmente exigentes, ya que difícilmente tendremos que utilizar un objeto en un lugar alejado de donde lo encontramos.

Además, no hay necesidad de llamar el inventario e interactuar con el objeto clave, pero éste se posicionará donde sea necesario. Esta mecánica hace que el Conarium sea suave y permite al jugador centrarse más en la lectura de los documentos, punto fuerte de la experiencia de juego que, en total, dura unas tres horas.

Puzzles que tienen que ser resueltos en el acto apretando sus cerebros, en un par de ocasiones, podría dar un poco de quebradero de cabeza, pero nada realmente imposible. La lectura de diarios, notas y notas es lo que hace a Conarium muy fascinante, porque realmente parece leer una historia de Lovecraft que lentamente se revela.

Desde un punto de vista gráfico, no son un milagro, pero los escenarios internos nos han dejado gratamente sorprendidos, mientras que los externos, aunque a veces falten un poco más, pueden transmitir una cierta sensación de incomodidad y de haber entrado en contacto con algo ajeno y desconocido. El sonido es cautivador y te sumerge bien en la experiencia del juego.

Entonces, ¿Lovecraft está allí?

La pregunta principal que se hace un entusiasta de Lovecraft es: “¿es perceptible la presencia del escritor estadounidense? La respuesta es sí. Conarium es uno de los títulos que más fielmente aborda los temas del horror de Lovecraftian: pesadilla y realidad que se funden para crear una dimensión que existe en nuestras mentes, la bestialidad del hombre, la búsqueda del conocimiento que va más allá.

Las visiones que bloquean el camino parecen salir de las pesadillas que hacen que las noches de los personajes de Cthulhu sean insomnes, los bajorrelieves e inscripciones que encontramos en algunos lugares retratan figuras humanoides y no inquietantes y las referencias a los Grandes Antiguos son cada vez más evidentes.

También hay golosinas, además, que hacen que el ambiente sea coherente con el tipo de juego que es Conarium: por ejemplo, entre los coleccionables podemos encontrar sólo algunas historias de Lovecraft y el Necronomicon.

En conclusión, un producto de muy buena factura que podría haberse atrevido más, sobre todo en lo que se refiere a una progresión demasiado guiada, pero todavía intrigante para cualquiera con un buen conocimiento de Lovecraft.

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